El Zurriburri

"La revista digital del Manrique cultural"

Zurriburri Nº 0083. La tierra sin hombres (y III).

(sábado 19 de junio de 2021) 

 

Día 10... Una vez con el mensaje descifrado, salí a la calle para poder terminar de perfeccionar mi máquina de chatarra. No se me hizo muy difícil puesto que desde siempre me ha gustado construir, así que a la hora de la comida ya la tenía acabada. Como los coyotes me habían quitado todas mis provisiones me fui junto con Leo y Pulgas a buscar comida para por lo menos poder comer y cenar hoy. Andando durante un rato me encontré algo que antes parecía haber sido un supermercado, aunque estaba bastante destrozado y los pequeños animales se habían comido parte de lo que había, pude coger provisiones para sobrevivir durante un tiempo. Comimos allí mismo, e hicimos el camino de vuelta a casa contentos por haber encontrado comida.

captura Dia 10

Cuando llegamos, era tarde, pero quería probar la máquina de chatarra, y al ver que funcionaba a la perfección, me fui a dormir con ganas de poder empezar a limpiar el mundo que tan sucio estaba ahora mismo.

Día 11…  Por fin tengo comida, así que ese día hice un buen desayuno para Leo, Pulgas y para mí. Al acabar de recoger los platos sonó un ruido un tanto familiar, y ahí me di cuenta de que era el mismo sonido que escuché cuando cayó el primer mensaje para que descifrase. Fue fácil, ya que como había logrado encontrar el libro para descifrarlos no me costó tanto. Estuve traduciendo la primera parte, pero ya estaba un poco cansado así que fui a dar un paseo para retomar fuerzas con mis perros por el campo que vimos el otro día, ese se convirtió en nuestro sitio favorito. Yo tomaba el sol mientras ellos jugaban en un lago cristalino, más tarde me puse a recoger toda la basura que encontré por la zona, pero ya se hizo tarde así que volvimos a casa para cenar y mañana empezar un nuevo día.

Día 12 ...A la mañana siguiente desperté a Pulgas y Leo e hice el desayuno, luego fuimos a dar un paseo ya que no me apetecía seguir descifrando el mensaje. Nos quedamos sentados al lado de un riachuelo. De pronto escuché un ruido, cogí mi rifle y apunté hacia donde había escuchado el ruido, pero no vi nada, creo que me estoy volviendo paranoico. Después volvimos a la base y terminé de traducir el mensaje. Ponía -cuidado peligro- y en ese momento -desde que estoy solo en la tierra no he tenido muchos problemas, aparte de algún que otro animal salvaje- fui consciente de que podría ser peligroso. Hice la comida para Pulgas y Leo. Estuve toda la semana pensando en el mensaje - cuidado peligro - a qué peligro se referiría. Empezó a hacerse de noche e hice la cena. Me costó mucho dormir, simplemente pensando en la palabra “peligro”.

Día 13... Al día siguiente me desperté pensando en el mensaje, porque me habían mandado un mensaje que ponía peligro. Estuve toda la mañana dándole vueltas al mensaje, así que cogí a Pulgas y Leo y me fui a dar un paseo para despejarme. Cuando volví del paseo hice la comida. Estuve toda la tarde buscando cosas por las que tener peligro ya que el mensaje lo decía. Se empezó a hacer de noche y me fui a dormir.

captura Dia 13

Día 14... Hoy me he despertado nervioso. Puede ser que tuviera una pesadilla, pero no logro recordar. La comida que compré en el supermercado se está acabando, así que he decidido ir a la estación militar a ver si hay comida en lata, dudo que esté caducada. Para este viaje he decidido llevarme mis tres cosas preferidas: Leo, Pulgas y mi rifle. Descubrí, al llegar a las instalaciones, que algunos de los antiguos sistemas de seguridad fallan, así que es posible que se me cierre una puerta automática en las narices y me decapite, no sé... Sorteando "puertas mortales" he llegado al lugar donde tienen las conservas, y, ¿cuál fue mi sorpresa? Lobos. Lobos, pensé, “¿qué %&T@ probabilidad había de que hubiera lobos en ese lugar?” Sin que me vieran, cogí todas las conservas que pude y salí por patas con Pulgas, ¿pero Leo? Un mordisco rápido de los lobos lo ha tumbado y lo ha dejado malherido. Y aquí me veo, solo con Pulgas, un Leo medio muerto y sin balas (Pd: les hice un regalo a cada cabeza de los lobos). Y sin saber cómo voy a salir, he de tomar una decisión, ¿irme sin Leo, o llevarlo a cuestas entre las "puertas mortales", sin saber si se desangrará en el camino a casa?

Día 15...Al final he tomado una decisión, llevaré a Leo a cuestas y me arriesgaré, se me hace imposible dejarle allí solo muriéndose. Cogí una cuerda de mi mochila y le hice un nudo en la herida del mordisco, para evitar que se desangre. Con el máximo cuidado llevé Leo a cuestas a través de las "puertas mortales".

Al salir de la estación militar fui lo más rápido que pude hacia casa para curar lo antes posible a Leo. Ya se estaba haciendo de noche y se veía muy poco dentro de aquel bosque, de repente, a lo lejos pude ver una luz como de unas antorchas. Sorprendido fui corriendo a ver qué era y cuando llegué me quedé más blanco que el pelaje de Leo. Lo que vi, era como una tribu de monos, pero parecían mucho más desarrollados que un mono normal ya que tenían antorchas y armas. Al verlos pensé que si me descubrían me atacarían y que me tendría que haber desviado mucho de mi camino habitual ya que nunca los había visto. De repente, un sonido por detrás de mí me sorprendió, allí había uno de esos monos, se abalanzó sobre mí y en sus manos vi que tenía a Pulgas, en qué momento lo cogió ni me di cuenta. Me tiró hacia su base, y los otros monos ayudándole me cogieron y me ataron. Hablaron entre ellos como en un idioma de monos y cogieron a Leo a mí y a Pulgas. Nos dejaron apoyados en una cabaña. Un de los monos dio un grito y después de eso vinieron unos pocos más como si les hubiese llamado. Se reunieron todos en un círculo alrededor del fuego y después vino el que se había llevado a Leo y en la mano llevaba una lanza con Leo clavado, muerto. Se lo llevó donde la hoguera y se puso a cocinarlo para después comérselo cerré los para no ver aquella horrorosa escena, es ahí cuando pensé que harían lo mismo con Pulgas y conmigo mañana así que dormí muy inquieto pensando en posibles cosas que podrían pasar.

Dia16… Esa mañana amanecí llorando, miré a mi alrededor y observé que estábamos solos Pulgas y yo, aunque seguíamos atados de manos y pies. Me detuve a pensar en cómo salir, le estuve dando vueltas hasta que sentí un golpe fuerte en la cabeza y me quedé inconsciente. Perdí la noción del tiempo, pero cuando desperté ya era de noche, por lo que supongo que estuve en ese estado unas cuantas horas. Volví a mirar a mi alrededor y aunque estaba oscuro pude ver unas sombras que debían de pertenecer a unos seres de aproximadamente un metro o metro y medio, nunca había visto algo parecido por lo que me quedé mirándolos fijamente un rato. Unas horas después mi estomago rugía con fuerza, hacía unos días que no comía bien del todo, haría lo que fuera por comida, pero me daba vergüenza pedírsela a esos seres ya que bueno, yo estaba atado y ellos estaban ahí comiendo lo que después me di cuenta que eran parte de los monos y los restos de Leo, lo cual me quitó el hambre. Me volví a dormir, y cuando desperté, ya al día siguiente, me di cuenta de que volvía a estar solo, no sé de dónde saqué fuerzas, pero me desaté, estaba muerto de hambre y no sabía bien lo que hacía así que, al ir a desatar a Pulgas, no sé cómo pasó, pero terminé comiéndomelo. Tenía un sentimiento de culpa enorme, y me pasé más de cuatro horas llorando solo en ese mismo lugar mientras acariciaba el collar de mi pobre perro y me volví a dormir. Al despertar me encontraba rodeado de la tribu enana de la que os hablé antes, sin dudarlo cogí mi rifle y disparé, disparé todas las veces que pude, pero en una de estas me quitaron el rifle y recibí un balazo en el pecho, el cual me costaría la vida.   

                           Dia 16

Cuento colaborativo elaborado en Valores Éticos por el grupo 2º ESO CE.

Autores: Maru Castellanos, Lucía Rodríguez, Miguel Roldán, Elena Ruíz, Diego Sánchez, Sergio López, Eva Sileshi, Claudia Torralbas, Aitana Tortosa, Carlos Yubero, Verónica Bruña,  Sandra Loeches, Sofía Lago, Idaira Vega, Jorge Morena, Eduardo Pericás y Carla Rodríguez.

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